es increíble
la enorme capacidad que tengo para recaer , ayer por ejemplo...
Su kekkai me afecta siempre, pero ayer más por lo que pasó el otro miércoles, cuando abrí la bocota. Y entonces así es como a veces vienen las recaídas. Como ayer.
El punto es que uno recae porque al final siempre vuelve a levantarse, pero cómo me cuesta a veces, sobre todo por cosas como su kekkai o la mía propia que me grita desde adentro, o el pequeño monstruo enano y verde que tengo dentro de mí que araña mi garganta con sus garras negras y me repite todos los pensamientos que un día decidí dejar atrás pero que aún hoy insisten en agarrarse de mis tobillos para hacerme caer. Otra vez.
Pero esa (la de ayer) no es la recaída. Hay recaídas que te permitís, otras no van, para nada.
Ahora sólo me queda seguir como si nada hubiera pasado, como si yo no hubiera abierto la bocota y no me estuviera sintiendo tan mal por haberlo hecho, voy a hacer de cuenta que no siento que corté un hilo azul, o al menos lo maltraté algo y ahora por eso no se siente. Voy a hacer de cuenta que puedo seguir haciendo de sol incluso cuando él es tan témpano de hielo.
Voy a practicar hasta que encuentre mi ma ai con él, la que permita que todo fluya... yo creía que la conocía, pero ahora no estoy segura. Quizá me acerqué demasiado.

Darunia dijo
Gracias por visitarme en mi blog. Para mi también ha sido una alegría descubrirte.
He leído algo de tus cosas y me gustan.
Con tu permiso, O sin él, porque pienso colarme, seguiré visitándote.
Un beso.
27 Noviembre 2006 | 08:29 AM