hay dos personas importantes en mi vida, a quienes quisiera decirles -botarles encima- todas las cosas que me han dolido, que me molestan, que me indignan, que ya no soporto de su parte.

como se dice por aquí, decirles hasta de qué se van a morir.

pero "furiosa" nunca ha sido el mejor estado del alma para decir las cosas.

pero no decirlo me aleja de estas personas, y me hace desear estar más lejos cada vez.

y me sorprende porque sobre todo con una de ellas jamás pensé que me llegaría a pasar algo así.