liberación.
Liberarme de su influencia, ahora lo veo, será un proceso más largo y acaso difícil de lo que había creído.
A veces, cuando tu respetas y admiras mucho a alguien, tiendes a pensar que ese alguien es infalible y, además (aunque viene siendo parte de lo mismo) que siempre tiene la razón. Y si, tonta de tí, por alguna razón crees que sus palabras soltadas al aire, se dirijen a toda velocidad como un juicio hacia tí, sientes que tienes que justificar tus actuaciones, defenderte, pelear con él y decirle que ¡se equivoca!, aunque en el fondo sientes que él tiene la razón, pero no entiendes por qué lo sientes.
Me pasó. Y luego pensé que, primero, no creo que me hable a mí. Y si es a mí, no tiene todos los elementos de juicio para juzgarme... (más pelea conmigo misma que con él, en realidad)
Estoy pasando por un proceso a veces doloroso con respecto a él, siento que me estoy liberando del apego que había creado, y ese apego me llevó a darle casi siempre la razón (la inmensa mayoría de las veces) y a considerar que siempre su visión y sus juicios eran los correctos. Y ahora, como me estoy desapegando, tiendo a chocar muchísimo con él. Aunque él no se entera, porque, para variar, es un proceso que opto por vivir sola, dentro de mí misma, lejos (porque en realidad, es algo que tengo que hacer así, solita).
Liberarse de estos apegos, que siempre son negativos, duele, porque es soltar algo a lo que te habías aferrado fuertemente, con uñas, dedos, manos, brazos, todo el cuerpo, durante años. Algo que de una forma u otra te dió una especie de seguridad-estabilidad en algún aspecto de tu vida. Y ahora, para mí, es el momento de cambiar estas relaciones por unas más equilibradas, justas y sanas. Y todo este proceso es solitario, individual. Y a veces estar lejos de alguien tan querido duele más, pero para vos, para tu crecimiento y bienestar, es preciso.
Me da miedo, a veces, esta distancia que casi inconscientemente impuse entre los dos. Me digo que una amistad tan fuerte supera todo, pero igual temo. Quizá porque, a través de este proceso de desapego, estoy cambiando totalmente mi forma de vivir la amistad con él, al menos, la forma que adopté durante años. Es decir, es un momento de muerte y renacimiento de esta relación. Un cambio, necesario, y tan sano, para él y para mí. Y claro, todos los cambios producen algo de temor, y mucho de ansiedad.
Pero siento que es el momento de hacerlo, y por ahora prefiero confiar en el universo, en Dios, mientras sigo el flujo de mi búsqueda y mis sueños.
En todo caso, querido amigo, te quiero muchísimo, y nuestra amistad es de las cosas más importantes y más valiosas en mi vida. Y confío que nuestra hermosa amistad siga más fuerte que nunca, y más madura. Sé que así será, porque ahora recuerdo, en un instante, todas las situaciones por las que hemos pasado.

Darunia dijo
estoy convencida que la amistad es una de las cosas más importantes de la vida. Y casi siempre la más duradera.
Un amor, por intenso que sea, en un determinado momento puede dejar de existir. Y aquella persona terminar provocándote sólo indiferencia. En cambio, si una amistad es profunda y verdadera, es casi imposible que se destruya. Porque por muchos malentendidos que surjan, siempre terminan solucionándose.
De lo que no estoy tan segura es que del amor, si acaba, pueda quedar luego una verdadera amistad. A mi esto no me parece muy probable pero hay quien dice que sí es posible.
Besos guapa.
31 Enero 2007 | 06:03 PM